Diciembre 2018

EC-Trombo Oncología

La práctica clínica de la Medicina tradicionalmente se ha basado

en las decisiones adoptadas individualmente por el médico que

atendía al paciente. La experiencia se convertía, por tanto, en el

recurso fundamental del conocimiento. Unmédico experto era aquél

que, basado en su experiencia profesional previa, había conocido

un suficiente número de patologías diferentes como para reconocer,

orientar, diagnosticar y tratar correctamente el cuadro clínico de

un paciente nuevo concreto. En este entorno, obviamente había

un cierto papel de la intuición del médico ante casos complejos, lo

que definía parte del quehacer profesional médico como «un arte».

Obviamente, el conocimiento adquirido de esta manera era incompleto,

parcial, limitado a los casos previamente conocidos por el

médico y con una importante dosis de subjetividad. Todo ello era

la causa de una inmensa variabilidad asistencial en la prácticamédica

diaria.

En los años noventa surge una corriente de opinión, denominada

Medicina Basada en la Evidencia (MBE) (1, 2) que, según la propia

definición del Dr. Sackett, consiste en «el uso consciente, explícito

y juicioso de las mejores pruebas disponibles en la toma de decisiones

sobre la atención integral de cada paciente. El foco es el

paciente, no sólo su enfermedad o proceso, por lo que desde la realización

de un diagnóstico efectivo y eficiente, hasta la elección de

la mejor opción terapéutica, es preciso identificar y considerar sus

derechos, sus principios y sus preferencias». La práctica clínica

supone tomar decisiones constantemente, dar consejos y hacer

recomendaciones, raras veces con absoluta certeza.

Algunas de las herramientas básicas sobre las que se asienta la

metodología de la MBE son la lectura crítica de la literatura médica

y la revisión sistemática de la evidencia existente. Sin embargo, la

cantidad de publicaciones y fuentes de información es enorme, y

nuestro tiempo, conocimientos y medios para localizar, leer, interpretar

y asimilar lo publicado no son suficientes. Por ello, surgieron

diferentes asociaciones profesionales dedicadas a realizar revisiones

sistemáticas de la evidencia científica disponible para una cuestión

médica concreta con la elaboración de Guías de Práctica

Clínica (3), donde quedaban recogidas las recomendaciones emanantes

de dicha revisión, así como de la actualización periódica de

las mismas. Una de las más conocidas es la Colaboración Cochrane

(4), aunque otras muchas asociaciones e incluso múltiples

sociedades científicas se han dedicado a dicha labor.

La metodología utilizada, sin embargo, no ha sido homogénea y,

en muchas ocasiones, carecía de una estructura formal de valoración

de la calidad de la evidencia, lo que ha llevado, en ocasiones,

a recomendaciones contradictorias en diferentes guías para un

mismo tema.

Por dicha razón, se ha propuesto la aplicación de una metodología

estructurada para valorar la calidad de la evidencia científica,

conocida como GRADE (5), que permita homogeneizar la valoración

de la evidencia y, por tanto, evitar discrepancias en las recomendaciones.

Esta metodología es la recomendada por la Organización

Mundial de la Salud y la que utilizan asociaciones de tanto

prestigio como la ACCP (American College of Chest Physicians) (6)

o Up-toDate. Las recomendaciones recogidas en este manual se

basan fundamentalmente en las recogidas por guías o documentos

elaborados con dicha metodología, o bien por las conclusiones

de estudios elaborados con diseños con lamayor validez intrínseca

(grandes ensayos randomizados ometaanálisis de losmismos)

siempre que se encuentren disponibles.